CASINOS INDIOS, juego en las reservas
En Estados Unidos hay una tercera opción, si se quiere disfrutar del juego en los casinos. Además de Las Vegas y Atlantic City podemos visitar los llamados casinos indios. A priori pueden parecer una opción menor, pero lo cierto es que, desde hace unos años estos casinos han logrado superar a las citadas ciudades. De hecho, en el año 2006 los casinos indios ingresaron unos 25,100 millones de dólares frente a los 6,000 millones obtenidos por Las Vegas. Es cierto que el total de números de casinos indios, y el número de sus plazas para jugar, es mucho mayor que el de la ciudad de las luces, pero son un rival muy a tener en cuenta y que está jugando muy bien sus cartas.
Los nativos americanos no han tenido demasiada suerte desde los tiempos de la conquista del oeste, época en la que perdieron casi todas sus tierras, ya fuera a la fuerza o obligándolos a venderlas por un precio muy bajo y fueron arrinconados en sus reservas. Desde entonces poco se ha hecho en su beneficio. El gobierno de EEUU comprobó que se había sido muy injusto con ellos, que además sufren una cuota altísima de paro, y decidió tomar cartas en el asunto.
En 1987 la Corte Suprema de los EEUU reconoce la soberanía de los nativos americanos sobre sus tierras, donde se dejan de aplicar las leyes federales de cada estado para que las dicten sus ocupantes, que pueden entre otras cosas legalizar el juego en sus territorios. En 1988 se dicta el Acta India Reguladora del Juego, que sentaba las bases de cómo administrarían y operarían estos casinos y casas de juego. Muchas de las tribus eran reticentes a aceptar la oferta, ya que en el pasado los pactos con el hombre blanco habían resultado catastróficos para la etnia, pero pronto se dieron cuenta de que era una gran oportunidad para volver a salir a flote. Las primeras tribus que se beneficiaron del Acta fueron la Chickasaw y la Choctaw, construyendo los primeros casinos y bingos a las afueras de las mayores ciudades del estado de Oklahoma.
Las ganancias llegaron en los siguientes años. Muchos administradores indios consiguieron los fondos para darle a su comunidad servicios tales como escuelas, carreteras y demás infraestructuras. Otras tribus no tuvieron tanta suerte, y se destaparon varios casos en los que los administradores abusaron del dinero que pasaba por sus manos, u otros casos en los que se empezaron a beneficiar personas de dudosa herencia nativa americana, llamados por la gran cantidad de dinero que se mueve en estos casinos.
Pero la mayoría de las tribus han conseguido prosperar. Algunas incluso más allá de sus límites, ya que recientemente se ha instalado una práctica llama “compra de reservas”, que consiste en la adquisición de nuevas tierras por parte de la tribu. Como técnicamente este nuevo territorio pasa a formar parte de la reserva, también se pueden alojar en él casinos y bingos, ya que se aplican las leyes del Acta. Estos pioneros de la “compra de reservas” suelen ubicar sus nuevas casas de juego cerca de las grandes ciudades, donde hay una mayor cantidad de público potencial.
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El Congreso de los EEUU no ha querido permitir que esta práctica se extienda hasta el infinito, y en 2006 promulgó unas leyes que acotaban los espacios donde una tribu podía construir un casino, o donde señalaba los requisitos necesarios para que una tribu pudiera beneficiarse del Acta. Esto se debía a que empezaron a surgir nuevas tribus de dudosa procedencia que parecían más interesadas en el dinero que en la justicia sobre su pueblo.
Muchas tribus vieron la reforma como un ataque, alegando que ellos eran soberanos sobre sus tierras. Se llegó a un acuerdo ese mismo año, 2006, en el que se creaba la Bureau of Indians Affairs (Oficina de Asuntos Indios), con representantes federales del gobierno de los EEUU y miembros de las tribus. La idea era hacer la creación de nuevos casinos de una manera más transparente, lo que beneficia tanto al gobierno como a los nativos.
Más de 20 años después de la creación del Acta se puede decir que la iniciativa a ayudado a todos. Por un lado, los nativos americanos han conseguido tener mayores ingresos e importancia en el mercado, caso por ejemplo de los indios semínolas, que compraron en 2006 la franquicia Hard Rock café por 965 millones de dólares. Por otro lado, el jugador norteamericano tiene más lugares para elegir.