EL JUEGO EN NUEVA ORLEANS
Bañada por el inmenso río Mississippi, Nueva Orleans es la ciudad más grande del estado de Luisiana, en los Estados Unidos. Es una de las ciudades más multiculturales del país, ya que sobre ella se han vertido influencias española, francesa, latina y africana, principalmente. Es muy conocida por sus festivales, carnavales, su cocina y su agitada vida nocturna. Eventos como el Mardi Gras, el festival de jazz o el Sugar Bowl hacen de la ciudad una de las más visitadas por los turistas de todo EEUU.
Nueva Orleans era colonia francesa hasta que pasó a formar parte de los Estados Unidos, en 1803. Situada en una zona estratégica, se beneficiaba del comercio que se desarrollaba en el río Mississippi, río que sería la puerta de entrada del juego en la ciudad, ya que por él llegaron los primeros barcos casino. El éxito de estos barcos en la ciudad fue tan grande que Nueva Orleans fue la primera ciudad del país dedicada al juego. Agricultores y ganaderos, principales habitantes en la Nueva Orleans de principios del siglo XIX, empezaron a adaptarse al juego, y no era raro ver cómo se jugaban mercancias o territorios en timbas de un juego al que los franceses llamaban “poque” y que pronto se traduciría como “poker”, además de sufrir unas cuantas modificaciones en sus reglas.

En 1811 el juego se prohibió en todo el estado de Luisiana menos en Nueva Orleans, lo que hizo que jugadores de todo el estado acabaran probando suerte en la ciudad. En 1822 se abrió el primer casino en la ciudad, que también era el primero en todo Estados Unidos, cosa que siguió atrayendo a más y más jugadores. Máxime cuando en Nueva Orleans era posible encontrar una timba de poker o una partida de ruleta durante las 24 horas del día y siete días a la semana. Los hosteleros veían con buenos ojos a los jugadores, y los mimaban como a estrellas, haciendo que la cocina de sus restaurantes y barras de bar permanecieran abiertas durante todo el día, para que quienes se dejaban el dinero en la ciudad no tuvieran excusa para irse a casa.
Pero mientras los hosteleros hacían su agosto, el resto de ciudadanos no veía con buenos ojos el desembarco masivo de jugadores en la ciudad. Nueva Orleans empezó a atraer a tahures, timadores y tramposos, lo que llevó a un aumento del crimen y de la prostitución en sus calles. De hecho, una de las actividades preferidas de los delincuentes era esperar en la entrada del casino hasta que algún jugador afortunado saliera y quitarle todo lo que tuviera encima.
Esta situación duró aproximadamente hasta la Primera Guerra Mundial, cuando las autoridades de la ciudad aprovecharon que la mayoría de los hombres en edad adulta estaban sirviendo a su país para clausurar los locales de juego sin apenas revuelo.

Pero hoy día es posible encontrar locales de juego en la ciudad. Concretamente, en uno de los mayores casinos de todo el país, la franquicia que la casa Harrah's ha edificado en una de las zonas más importantes de Nueva Orleans, junto a Canal Street. En él podemos encontrar más de 2,000 máquinas tragaperras y más de un centenar de los juegos más populares entre el público. Su decoración recuerda poderosamente a la historia de la ciudad y a sus celebraciones, teniendo influencia francesa, africana y española, principalmente.
Además, es posible encontrar hoy día los clásicos casinos flotantes que un día fueron la seña de identidad del Mississippi, y donde se organizan recorridos de un día para que los amantes del juego puedan participar de ellas en un marco incomparable. De hecho, se está volviendo a invertir en estos barcos casinos, ya que muchos de ellos fueron destruidos durante la catástrofe del huracán Katrina. Y no se trata únicamente de reponer los que ya estaban, sino que se han tomado como una alternativa de choque para que la ciudad ingrese la máxima cantidad de dinero en sus arcas y superar así los estragos de aquella terrible catástrofe natural.